Mi propuesta está basada en lo ético, lo moral, lo justo.
Cada año, entre febrero y abril, millones de familias trabajadoras en todo Estados Unidos experimentan un efímero momento de respiro financiero. Para los hogares hispanos y latinos de clase trabajadora, la llegada de la devolución anual de impuestos se espera con una profunda mezcla de ansiedad y esperanza: representa el dinero necesario para ponerse al día con el alquiler, saldar deudas médicas o comprar útiles escolares. Sin embargo, este alivio estacional expone una grave falla estructural en nuestra economía.
Así como recordamos el alivio tangible que trajeron las tres rondas de cheques de estímulo federales durante la pandemia —distribuidos bajo las administraciones de Trump y Biden—, la estabilidad económica no debería depender de una crisis mundial ni de un cheque único de lotería fiscal. Las familias latinas sostienen la economía con su labor en la construcción, la agricultura, los servicios y el pequeño comercio, pero enfrentan una precariedad sistémica inaceptable.
La solución real es una Renta Básica Universal (RBU) permanente y garantizada todo el año. Este ingreso fundamental no es una dádiva, sino un dividendo de nuestra riqueza colectiva, financiado de manera justa por corporaciones multimillonarias como Tesla, Amazon y las grandes empresas mineras que explotan los recursos de nuestra tierra sin pagar su parte justa de impuestos. Al hacer que estas corporaciones y sus multimillonarios dueños contribuyan con lo que les corresponde, podemos erradicar la pobreza crónica y brindar a cada familia hispana la verdadera libertad y seguridad económica que merecen los 365 días del año.
Atentamente,
Gamy Enriquez, MPA
Candidato Congressional 2028
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