Por qué defender la Constitución de los Estados Unidos es una lucha de todos

Athar Haseebullah, Esq., es el director ejecutivo de la ACLU de Nevada, la organización de libertades y derechos civiles más grande de Nevada.

Estimados amigos y vecinos:

Quiero compartir una dura verdad que ha cobrado aún más urgencia en las últimas semanas: proteger la Constitución de los Estados Unidos no es una cuestión demócrata ni republicana. No se trata de izquierda contra derecha, ni de liberales contra conservadores. Es el fundamento de todo lo que valoramos como estadounidenses: nuestra libertad, nuestra seguridad y nuestro futuro. Todos los habitantes de Nevada —sin importar su origen, afiliación partidista o historia personal— tienen un interés directo en esta lucha.

El efecto dominó de los derechos: cuando cae uno, todos corren peligro

En el evento de la ACLU, recordé que las protecciones de la Constitución son tan sólidas como nuestra voluntad de defenderlas para los más vulnerables entre nosotros. En este momento, vemos cómo las comunidades indocumentadas y de color son blanco de las acciones del ICE. Tan solo en la última semana, las operaciones de control del ICE han provocado muertes trágicas en Maine, Texas y Florida; un duro recordatorio de que los abusos de poder sin control pueden tener consecuencias fatales, no solo en Nevada, sino en toda la nación. Los trágicos casos de Nicole Good y Alex Pretti lo dejan claro: cuando las agencias se extralimitan, no son solo los inmigrantes quienes sufren. Una vez que permitimos que se pisoteen los derechos constitucionales de algunos —como la protección de la Cuarta Enmienda contra registros e incautaciones arbitrarias—, sentamos un precedente que amenaza los derechos de todos.

La historia nos enseña que la opresión no se queda confinada. Como dice el viejo dicho: primero van a por los marginados —los pobres, las personas de color, los indocumentados— y, si guardamos silencio, al final van a por todos. La ideología de la supremacía blanca puede pretender proteger a algunos, pero en última instancia busca arrebatar los derechos a todos, excepto a unos pocos privilegiados. Por eso me postulé como demócrata independiente: porque «Nosotros, el pueblo» debemos unirnos contra cualquier fuerza que pretenda socavar nuestras libertades constitucionales.

El costo económico de la intolerancia: cómo el miedo nos perjudica a todos

No se trata solo de ideales, sino de las realidades prácticas que enfrenta nuestro estado. Cuando las redadas del ICE y las medidas represivas inconstitucionales generan un clima de miedo, no son solo los inmigrantes quienes pierden. Las empresas locales tienen dificultades para encontrar trabajadores. Las familias temen gastar, invertir y construir un futuro aquí. Según datos económicos, la economía de Nevada sufre una caída de aproximadamente el 15 % en su crecimiento debido al efecto disuasorio de las actividades del ICE.

Si realmente cree en el libre mercado —si se considera libertario o conservador—, considere lo siguiente: Adam Smith, el padre del capitalismo, nunca habría apoyado el tipo de restricciones a la libre circulación de personas que vemos hoy en día. Los mercados libres dependen del libre flujo de capitales, bienes, servicios y personas. Cuando permitimos que el miedo y el racismo dicten las políticas, todos pagamos el precio en el bolsillo, en la pérdida de empleos y en oportunidades desperdiciadas.

La salvaguarda constitucional: nuestra mejor defensa contra el autoritarismo

Debemos recordar que la Constitución fue redactada como un escudo contra la tiranía. El verdadero patriotismo significa exigir responsabilidades a nuestro gobierno, no otorgar a ninguna agencia —ya sea el ICE o cualquier otra— un cheque en blanco para violar nuestros derechos. Los mecanismos de control y equilibrio no son obstáculos; son el motor mismo de la libertad estadounidense.

La labor de organizaciones como la ACLU de Las Vegas —y su valiente liderazgo— nos recuerda que defender la Constitución es un deber de cada generación. Su defensa no es solo para los marginados; es para todos nosotros. Cada vez que nos mantenemos firmes en la defensa de nuestros principios, reforzamos los cimientos que mantienen libre a Nevada —y a Estados Unidos—.

El imperativo moral: fronteras abiertas y dignidad humana

Seamos claros: esta es también una lucha humanitaria. Como argumenta John Washington en su libro The Case for Open Borders (Argumentos a favor de las fronteras abiertas), la verdadera libertad implica reconocer los derechos básicos y la dignidad de todo ser humano. Las fronteras, cuando se utilizan como armas de exclusión y miedo, violan no solo el sentido común económico, sino también nuestras responsabilidades morales y éticas.

Debemos rechazar las políticas que castigan a las personas por buscar seguridad, dignidad y oportunidades. Nuestra comunidad alcanza su mejor versión cuando ampliamos el círculo de la inclusión, no cuando lo reducimos.

Para concluir: manteniéndonos firmes, juntos

Nosotros, el pueblo —más allá de las afiliaciones partidistas o los orígenes—, debemos defender la Constitución no solo por nosotros mismos, sino por nuestros hijos y por las generaciones futuras. Incluso aquellos que se creen protegidos por el privilegio o el poder deben recordar: las fichas de dominó caen rápidamente cuando ignoramos los derechos de los vulnerables. Hoy son los marginados; mañana podrían ser usted, su familia, su negocio o su libertad. Por eso nunca dejaré de luchar para defender la Constitución. Por eso apoyo a la ACLU de Nevada y a todas las organizaciones que defienden la verdadera justicia. Juntos, podemos mantenernos firmes, proteger nuestras libertades y asegurar que Nevada siga siendo un faro de libertad para todos.

Con determinación,

Gamy Enriquez, MPA

Ex candidato demócrata independiente por el Segundo Distrito Congresional de Nevada


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Referencias




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